Etapa 12, Doradal-Medellín

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No calculamos bien la distancia entre La Dorada y Doradal. Esto hizo que nos sorprendiera el cierre en la vía demasiado pronto. La mitad del grupo pudo seguir adelante, mientras los otros se devolvieron a hacer una parada técnica a Puerto Triunfo.

”Estamos entramos a territorio de bosque húmedo tropical, la humedad se siente en el ambiente” Por un buen tramo el paisaje estaba compuesto por amplias zonas de ganadería. El bosque húmedo parecía sólo una promesa, hasta que nos asaltaron la vista frondosos parches de este tipo de bosque, justo al lado de la carretera. Ahí estaba, con sus altos árboles, bejucos, bromelias y helechos. Nos detuvimos un rato para adentrarnos un poco y sentir el fresco que la vegetación nos ofrecía. Es impactante pensar en la cantidad de especies que vimos en unos pocos metros que recorrimos tan cerca de los vehículos y del asfalto.

Continuamos el recorrido hasta que el calor nos obligó a lanzarnos al río. Nos detuvimos entonces en el Cañón de Río Claro y nos refrescamos con sus aguas cristalinas. Allí pudimos ver como los árboles se aferran a las rocas. La montaña con sus cuevas y caminos rodean y protegen el río. El agua ha gravado con su paso grandes piedras que parecen esculturas preciosísimas. El lecho del río, al ser de minerales tan claros como el granito, permite que el verde del bosque se refleje en las aguas. Después de tantos kilómetros recorridos no pudimos más que sucumbir ante la promesa de reconfortarnos y recuperar con agua y paisajes semejantes, la energía que necesitamos.

Después de esta parada continuamos nuestro camino. Cruzamos, una después de otra, más de veinte quebradas por la zona de San Luis, mientras subíamos la montaña y nos acercábamos, cada vez más, a Medellín. Las montañas que componían el paisaje de esta carretera estaban cubiertas por grandes extensiones de bosque nativo. Por momentos era tan frondoso que parecía impenetrable. Subíamos sin descanso sintiendo como el aire se refrescaba y empezaba a aparecer la neblina.

Llegamos de noche y nos preparamos para el recorrido de mañana. El final de este viaje será en la ruta Medellín-Santa Helena.

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Etapa 11, Cota-La Dorada

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Después de dos días seguidos de pedalear en el frío, hoy salimos conscientes de que pedaleábamos rumbo al calor. Salimos de la sabana de Bogotá hacia a la Dorada. Es impresionante cómo a pocas horas de recorrido cambia tanto el paisaje, el clima, la vegetación; pasamos del Altiplano Cundiboyacense, del bosque andino a la Sabana de Bogotá, para luego bajar e introducirnos en Paisajes de bosque secos y a mucho calor.

La subida al Alto del Trigo fue  uno de los momentos más difíciles del camino. Una subida continuada bajo un intenso sol rodeados de tractomulas, ¡Y pensar que aún nos faltaba un alto más por coronar!

Recordamos la expedición botánica de Mutis, al reconocer en los territorios que transitamos el lugar estudiado por él y su equipo con tanta minucia y representado con tanto detalle.

En el camino encontramos cortes en la montaña que hacían visibles huellas de la historia. En ellas podíamos ver el choque tectónico que originó las montañas y muchas capas que las componen. También vimos cómo se resaltaban algunos magentas en el follaje verde del bosque. Vimos algunos parches de bosque seco, en el que se resaltaban a lo lejos árboles sin hojas. Nos emocionó verlos, así como nos entristeció pensar que sólo quedan aproximadamente el 5% de los bosques secos tropicales de Colombia.

El 80% de nuestro recorrido está en la cuenca del Magdalena, pero sólo en etapa de hoy y en la de mañana cruzamos el río. Es sorprendente observarlo y dimensionar cuánta gente en Colombia depende de él para vivir. Es una especie de espina dorsal del país, y sostiene muchos tipos de actividades; le da vida a muchísimas personas.

El atardecer nos sorprendió cruzando el Valle del Magdalena. A lo lejos, veíamos las cadenas montañosas y la formación Honda, bajo un cielo cada vez más naranja y rojizo.

Ya repuntaba la noche cuando llegamos a La Dorada. Decidimos dormir ahí y madrugar mucho para empezar la siguiente etapa en Doradal, rumbo a Medellín.

Para ver más imágenes de la etapa:

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Etapa 9 Sopó-Santa Rosa de Viterbo

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Después de un día que quiso llamarse de descanso, pero que en realidad se llamó de mantenimiento, iniciamos una nueva etapa de este recorrido.

Llevábamos más de una semana a un ritmo de extrema exigencia física. Ayer cambiamos las bicicletas por visitas al mecánico y diligencias varias. Ese alto en el camino lo pagamos en la etapa de hoy. Los músculos de nuestras piernas y espaldas se demoraron mucho más en calentar, pero aún así, logramos entrar en un buen ritmo que nos condujo a través del Altiplano Cundiboyacense. Además de la alegría de poder seguir esta aventura, celebramos hoy la presencia de dos nuevos integrantes del equipo, Gloria y Martín. Esta nueva configuración nos llenó de ánimo para retomar con energía el pedaleo.

Fue un día frío en el que el cielo amenazó varias veces con lluvia, pero no recibimos de las nubes más que unas gotas ligeras y hasta un punto refrescantes. Los relieves de las montañas se nos presentaron suavizados por el recuerdo que nuestros ojos y piernas tenían de etapas anteriores en las que cruzamos la cordillera central. Con todo esto, logramos sentir exigentes pero amables las prolongadas subidas que transitamos hoy.

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Etapa 8 Ibagué-Bogotá

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El día comenzó con un hermoso amenecer!!! La despertada fue dificil, las piernas estaban resentidas por el esfuerzo del día anterior (el alto de La Línea) y ya sentiamos la carga de más de 800 km de pedaleo. Sin embargo, la motivación de llegar a casa, el reto de ascender desde la cálida ciudad musical (Ibagué) hasta la ciudad capital, y el deseo de ver a nuestros familiares y amigos, fueron razones para recargar energía y comenzar a pedalear!!!!!!!

La etapa 8 es tal vez la etapa más dificil de todo el recorrido de la Vuelta a Colombia, 218 km de planicies candentes y ascensos. Al comenzar a pedalear sentimos las fuertes condiciones de calor y humedad, y pocos minutos despues comenzamos a sentir la deshidratación. Llegando a Anapoima tuvimos un problema con la bicicleta de la Amenaza Pedraza, una pieza de la cadena se dañó. Nos detuvimos a repararla, aprovechando también el incidente para hidratarnos, y afortunadamente logramos reparar el daño en pocos minutos.

Continuamos nuestro pedaleo hasta que el lider de la etapa nos alcanzó. Es increíble ver a estos competidores, se siente el esfuerzo, se ve la potencia, se respira el deseo de ganar!!! Es un gran orgullo para nosotros verlos pasar y animarlos!!!

Llegando al premio de montaña de la Mesa nos encontramos con un paisa que tambien va siguiendo La Vuelta a Colombia en su bicicleta. Un señor mayor, amante de las bicicletas y aficionado 100% al ciclismo. Nos contó que esta es la sexta Vuelta a Colombia que sigue!!!!! Increíble!!!!!!!

Continuamos el ascenso y cuando llegamos al alto de Mondoñedo, una fuerza sobrenatural se apoderó de nuestras piernas, el corazón comenzó a latir más rápido de lo normal, el promedio de velocidad pasó de 20 km por hora a 30!!!!! La ansiedad de sentir la meta cerca, la ansiedad de ver a los que tanto queremos, la ansiedad de llegar a nuestro hogar!!!!!!!!!! Pedaleamos más de una hora a un rito impresionantemente fuerte!!!!

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Al llegar al puente de la 80 tuvimos la primera recompensa!!!!!!!!!! Amigos esperando nuestra llegada y quienes nos acompañaron en sus bicicletas hasta el fin de la etapa: la plazoleta principal de Pablo VI. Luego, al llegar a Pablo VI, todo fue aún mejor!!!!!! Gracias por recibirnos!!!!

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Más fotos en: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.476755875731881.1073741851.372323126175157&type=3